Skip to content

Gracias Kukuxumusu

Portada de la web de Kukuxumusu en el año 2001
Portada de la web de Kukuxumusu en el año 2001

Cierro hoy una importante etapa de mi carrera profesional en la que he podido vivir  la experiencia Kukuxumusu durante casi once años. No me puedo sentir más orgulloso.
Sólo me he dado cuenta de todo el tiempo que ha pasado cuando la curiosidad me ha pedido rescatar del archivo la portada que tenía Kukuxumusu.com cuando llegué a esta casa.

Kukuxumusu no es una marca normal. La empresa tampoco lo es, claro. Durante la década que he trabajado en la Fábrica de Dibujos he tenido ocasiones para sentir que lo hacía en una peña, un circo, un bar, una familia, un koljós, un dream team, un burdel, el MIT, una comunidad de vecinos y una oficina… Una buena colección de experiencias revueltas que me han dejado un sabor que no voy a volver encontrar en ningún sitio.

Me voy pues con la sensación de haber trabajado para un ente bello y amorfo, con cualidades prodigiosas y defectos exóticos y peligrosos. Una especie única a conservar en la memoria como algo irrepetible.

Esta empresa ha sido como una amante complaciente, caprichosa. Me ha concedido el grandísmo privilegio de darle forma a su marca, a su estilo y su imagen exterior. En muchas ocasiones me ha dejado llevarle de la mano donde he querido, y con la ayuda de quien a mi me ha parecido: me ha permitido rodearme de un equipo insuperable.
También me ha hecho sufrir, en ocasiones bastante. Los amores reñidos…

Se quedan aquí grandes amigos y cuando vuelva estoy seguro que me harán sentir que entro en mi propia casa. Gracias por su apoyo costante y trabajo en equipo.

Cuando en el año 2000 Mikel Urmeneta me ofreció trabajar en Kukuxumusu rechacé su oferta. Creí que era un sitio poco serio.
Si hubiera insistido en aquella pequeña chulería, habría perdido la oportunidad de vivir la  experiencia de trabajar en esta singular compañía.

Por todo ello, gracias.

Nos vemos pronto.