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Ponerse las pilas y reinventarse

Me confieso fanático de las aplicaciones de iPad para niños. Los niños representan un perfil de usuario muy especial: muestran una tremenda disposición a probar lo nuevo que les ofrezcas, lo prueban sin ningún tipo de prejuicio, y son extremadamente honestos al valorar si tu producto interesa o no, o le aporta algo por lo que merezca emplear su valioso tiempo de juego.
Jugando precisamente con la aplicación BabyPianoHD para iPad con una de mis sobrinas volví a convencerme de que crear aplicaciones para niños es algo complicadísimo,  supone un ejercicio extremo de orientación al cliente. Apasionante.
Me resultaba difícil hacerle entender a mi sobrina que pulsando la tecla del piano, el animal entonaría una nota musical en una divertida animación. Era obvio, la metáfora del piano es muy sencilla. Sin embargo, la pequeña pasaba completamente de la tecla y pulsaba directamente en el animal para reproducir su sonido, algo que el sistema no contemplaba por lo que no sucedía nada…
Mi sobrina no entendía por qué debía pulsar en la tecla, cuando podía darle directamente al animal…

No quiero cuestionar el juego (recomendado y valoradísimo en la iTunes Store) ni nada relacionado con la educación musical y la metáfora del piano como instrumento… Pero esta pequeña anécdota me pareció que simbolizaba algo con mayor trascendencia de la que parece.

Mi sobrina, una mente en blanco, delante de un dispositivo de última generación con muchas más posibilidades de las que mi mente llena de convencionalismos es capaz de imaginar.

No somos conscientes de la extrema velocidad a la que avanzan las nuevas tecnologías.
Los niños nos exigen que estemos a la altura. Debemos ser más imaginativos, satisfacer su capacidad de asombro, sacarle chispas a los nuevos recursos tecnológicos. Nos piden que nos reinventemos y que nos cuestionemos repetidamente la forma en la que les contamos las cosas. La generación que estamos a su cargo limitaremos su desarrollo si no somos capaces de reinventarnos y adaptarnos a los avances de la tecnología.

Ken Robinson dice en su libro “El elemento” que, sin contar con el nacimiento del fenómeno del Rock&Roll, nunca en la historia se ha dado un desfase generacional tan grande como el que está provocando la desbocada evolución de las nuevas tecnologías en este siglo recién estrenado.

Educadores, padres, productores del negocio digital, desarrolladores…  tendremos que “ponernos las pilas”. De lo contrario, además, cuando sean los pequeños los que estén a cargo “del negocio”, nos espera una jubilación anticipada; seguro.